"Por tanto, si en el momento de ir a presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene algo en contra de ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano. Luego regresa y presenta tu ofrenda"
Mateo 5:23-24
(La Palabra, Sociedad Bíblica de España, 2010)
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La desconexión entre la vida y el culto era tan común en la época de Jesús como lo es para nosotros hoy. Las ceremonias religiosas eran fastuosas, el cumplimiento de los ritos se observaba con sumo cuidado y las leyes eran cumplidas más allá de lo que pedía el texto escrito. La letra de la ley era más importante que su espíritu y cumplir con las tradiciones de la institución era más importante que respetar la vida del prójimo.




