Por Harold Segura, Colombia y Costa Rica
"Cuando ya lo había malgastado todo, sobrevino un terrible período de hambre en aquella región, y él empezó también a padecer necesidad… Entonces recapacitó y se dijo… Volveré a mi padre…"
Lucas 15:14, 17, 18
(La Palabra, Sociedad Bíblica de España, 2010)
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El hijo pródigo, después de haber malgastado su exiguo capital, recapacitó y decidió regresar a la casa de papá. La región donde se encontraba sufrió una crisis y él empezó a saber lo que era el hambre y la necesidad económica. Pero reconsideró; volvió en sí, se levantó y fue, como ya sabemos, tras el perdón del padre y la indisposición del hermano mayor (que se molestó por el perdón que le dieron a su hermano, el disoluto).
Aquello que le faltaba: comida, afecto y buen trato, lo hizo pensar mejor. ¿Qué hubiera pasado si se acostumbra a la estrechez de la vida y a comer las algarrobas de los cerdos? Otra hubiera sido la historia.