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| Monumento a Martín Lutero en Dresden, Alemania (Imagen: Pixabay) |
En El dios que no nació, una
lúcida guía para entender la relación entre religión y política en el Occidente
moderno, Mark Lilla escribía que hoy hemos progresado de un modo que nos lleva
de regreso al siglo XVI, con sus preguntas "sobre revelación y razón,
pureza dogmática y tolerancia, inspiración y consentimiento, deber divino y
simple decencia".
No cabe mucha duda de que este retorno de la religión es al menos un factor en las patentes dificultades de la elite contemporánea para comprender el mundo que pretende dirigir: hemos vuelto a discusiones que apenas conocemos. Lo confesaba hace poco un director ejecutivo del New York Times: "No captamos la religión, no entendemos su papel en la vida de la gente". El año 2017, con su quinto centenario de la Reforma Protestante, nos puede tal vez servir de ocasión para al menos intentar entender esta parte del cristianismo moderno. Para el que quiera embarcarse en esa tarea, vayan las siguientes recomendaciones.
No cabe mucha duda de que este retorno de la religión es al menos un factor en las patentes dificultades de la elite contemporánea para comprender el mundo que pretende dirigir: hemos vuelto a discusiones que apenas conocemos. Lo confesaba hace poco un director ejecutivo del New York Times: "No captamos la religión, no entendemos su papel en la vida de la gente". El año 2017, con su quinto centenario de la Reforma Protestante, nos puede tal vez servir de ocasión para al menos intentar entender esta parte del cristianismo moderno. Para el que quiera embarcarse en esa tarea, vayan las siguientes recomendaciones.




