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El cerco de la denominación

Por Ronald Rivadeneira, Ecuador
Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain
Nombrar, llamar o denominar es una acción de identificación que denota a su vez un sin fin de posibilidades en la creación de clasificaciones de las distintas organizaciones religiosas que existen en la actualidad. La denominación en el ámbito de las iglesias evangélicas se relaciona con la identificación de estructuras relacionadas con la organización histórica, con las formas de gobierno o el modelo administrativo, también con los principios doctrinales o de fe que cada organización promulga y práctica.

Digámoslo de una vez, 31 de octubre: Día de la Reforma Protestante | Por Harold Segura





Este 2017 celebramos 500 años de la Reforma Protestante. Cuando digo celebramos me refiero a unos pocos que aún consideramos que lo ocurrido aquel 31 de octubre de 1517 tiene vigencia para el cristianismo de hoy. Son pocos; es la verdad. Las mayorías evangélicas ---me refiero a las que llenan los estadios con predicadores entusiastas o con conciertos musicales multitudinarios--- no participan de esta celebración. Algunos desconocen ese evento histórico y se preguntan desconcertados: ¿Lutero? ¿Quién es Lutero? Otros discuten su vigencia: ¿la Reforma? ¿Qué tiene que ver ella con el siglo XXI? Y hay también quienes la celebran sin comprender su significado; confunden protestantismo con fanatismo: ¡Somos protestantes, somos anticatólicos, combatimos el humanismo, abajo el ecumenismo!

Sobre la teología de los reformadores: Unas reflexiones (1) | Por Juan Stam

El Muro de la Reforma, Ginebra - Suiza
Se suele resumir el aporte teológico de la Reforma en tres puntos: (1) la justificación por la gracia mediante la fe (sola gratia, sola fide), (2) la sola autoridad normativa y definitiva de las Sagradas Escrituras (sola scriptura, tota scriptura), y (3) el sacerdocio universal de todos los creyentes. Pero, casi siempre, se olvidan otros dos, que son cruciales: (4) la libertad cristiana y (5) "la iglesia reformada siempre reformándose" (ecclesia reformata semper reformanda). Es especialmente sorprendente y lamentable que los evangélicos hoy hacen caso omiso del tema de la libertad cristiana. De hecho, dicho tema es, sin lugar a dudas, central en todo el movimiento de la Reforma. La Reforma fue, en su sentido más profundo, un proceso liberador en todas sus dimensiones.2

Para leer la Reforma Protestante | Por Manfred Svensson

Monumento a Martín Lutero en Dresden, Alemania (Imagen: Pixabay)
En El dios que no nació, una lúcida guía para entender la relación entre religión y política en el Occidente moderno, Mark Lilla escribía que hoy hemos progresado de un modo que nos lleva de regreso al siglo XVI, con sus preguntas "sobre revelación y razón, pureza dogmática y tolerancia, inspiración y consentimiento, deber divino y simple decencia". 

No cabe mucha duda de que este retorno de la religión es al menos un factor en las patentes dificultades de la elite contemporánea para comprender el mundo que pretende dirigir: hemos vuelto a discusiones que apenas conocemos. Lo confesaba hace poco un director ejecutivo del New York Times: "No captamos la religión, no entendemos su papel en la vida de la gente". El año 2017, con su quinto centenario de la Reforma Protestante, nos puede tal vez servir de ocasión para al menos intentar entender esta parte del cristianismo moderno. Para el que quiera embarcarse en esa tarea, vayan las siguientes recomendaciones.

Revisitar el protestantismo | Por Ariel Corpus

500 años de la Reforma Protestante (1517 - 2017)

Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain
En México el protestantismo es un mosaico de expresiones de muy diverso cuño, prácticas, trasfondos y orígenes. Su presencia en el país –e incluso en América Latina– ha sido objeto de múltiples análisis que parten de distintas disciplinas sociales. Su diversidad y el constante desarrollo que tienen como minoría religiosa obligan a adecuar las miradas hacia los escenarios de su actuación, así como cambiar la graduación de los enfoques para entender su actuar con diversos actores sociales. Por lo anterior, en el marco de los 500 años de la Reforma Protestante que tendrá lugar este año, se vuelve oportuno revisitar las maneras en que se ha abordado el protestantismo en lo que respecta al desarrollo de sus instituciones, sus orígenes, el papel de sus actores, sus propuestas culturales e ideológicas, y las representaciones sociales que han construido como una carta de presentación hacia la sociedad mexicana.

La Reforma y la Iglesia Protestante de hoy (1), Una visión más amplia y una contextualización | Por Juan Stam

500 años de la Reforma Protestante (1517 - 2017)
Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain
Hoy más que nunca la iglesia tiene que redescubrir su historia. Una iglesia sin historia es una iglesia sin identidad, sin claridad ni criterios, y se cae fácilmente en el caos. Esa es la condición de gran parte del protestantismo latinoamericano hoy. 

Es importante recordar que la Reforma del siglo XVI fue multifacética. Además de la Reforma luterana y la Reforma calvinista, fue muy importante la Reforma Radical anabautista, y hubo hasta una reforma católica, representada especialmente por el Concilio de Trento y la orden jesuita. La ubicación social de cada uno de estos movimientos fue distinto: Lutero se identificó con los príncipes alemanes y el incipiente nacionalismo; Calvino estaba más cerca de las ciudades suizas y una proto-burguesía, mientras los anabautistas se identificaban más con las clases pobres y el naciente proletariado. Pero todos miraban hacia el futuro, que vendría a llamarse "modernidad", mientras que el Vaticano miraba más al pasado y se aliaba con el Sacro Imperio Romano y muchos aspectos del mundo medieval. Es significativa la repetición de la palabra "naciente". Los Reformdores era los parteros del mundo moderno que nacía. Dos siglos después el movimiento wesleyano aportó nuevas dimensiones muy importantes al protestantismo.

La “Sola Gratia” nunca ha sido gratis | Por Carlos Osma

Imagen: Pixabay
Por mucho que se enarbole la bandera del verdadero protestantismo, o del cristianismo más original, la gracia nunca ha sido suficiente para justificar el amor de Dios por los seres humanos. Siempre se han puesto condiciones para que Dios se mueva a misericordia y se decida a salvarnos de nuestras miserias o de las que nos rodean. La “Gratia” nunca ha sido gratis, se ha convertido más bien en un filón de donde muchas y muchos han ido estirando para beneficio propio.

El otro compositor protestante | Por Manfred Svensson

Para escuchar a Félix Mendelssohn
Felix Mendelssohn, 1809 - 1847
Tal como, en una de esas notables coincidencias de la historia intelectual, Tomás de Aquino y Buenaventura fallecieron en 1274, habiendo llevado en cierto sentido a su máxima expresión el pensamiento medieval, asimismo en 1685 nacieron Bach y Haendel, tras llevar la música del siglo XVII a un nivel de perfección que hoy nos resulta tan lejano y abrumador como las Sumas Teológicas del medioevo. No hay pues que extrañarse si en el protestantismo tenemos cierto orgullo por nuestra tradición musical, suficiente como para que más de uno se jacte de esta tradición incluso antes de haber oído alguna vez algo de estos compositores –como algunos católicos que nos refieren a la grandeza de Tomás sin haberlo tampoco leído.

Y sin embargo... se mueve | Por Abel García

Imagen: ¨Pixabay
¡Terremoto en la iglesia! ¿Se destruirá? ¿Será aplastada, como lo proponía Voltaire? La fuente de esperanza es que no estamos perdidos, que nada es irreversible, que las aparentes nubes negras que el horizonte nos trae son sólo una especie de dejavoo porque la iglesia ha pasado cismas tremendos en el pasado y ha sabido sortearlos no sin problemas, no sin dolor, no sin sangre, no sin muertos, no sin guerras, no sin mártires, y aquí estamos, anunciando nuestro corazón entregado a Cristo. Aunque no lo percibimos en lo inmediato, en el mediano y largo plazo, la iglesia es flexible y dinámica, con una gran capacidad transformadora que la hace distinta tanto horizontal como verticalmente: en un diagrama cartesiano, digo vertical para referir al tiempo y horizontal para representar a las posturas teológicas-eclesiologicas.

Los 171 puntos del calvinismo | Por Manfred Svensson

Juan Calvino (1509 - 1564)
Cuando alguien intenta explicar qué es el calvinismo, no es poco común que recurra a los famosos cinco puntos: depravación total, elección incondicional, expiación limitada, gracia irresistible y perseverancia de los santos – TULIP, según el famoso acróstico inglés. Ahora bien, como estos cinco puntos surgen de una controversia de comienzos del siglo XVII, zanjada en el Sínodo de Dort entre 1618 y 1619, por supuesto no encontraremos nada parecido a tal enumeración en los calvinistas del siglo XVI, ni menos en Calvino. Pero significativamente, tampoco es muy común encontrarlo en los calvinistas inmediatamente posteriores a Dort, en los autores del resto del siglo XVII. Uno puede decir que los grandes entre ellos –Owen, Turrettini, etc.- se movían dentro del marco de estos cinco puntos, los afirmaban y defendían en el contexto polémico correspondiente, pero no los mencionaban como lo particularmente distintivo, no los usaban como introducción para explicar la naturaleza de la visión reformada del cristianismo.

En defensa de la mediación | Por Manfred Svensson

Artículo publicado originalmente en Lupa Protestante

Si oímos hoy la palabra “mediación”, nos hace pensar en una persona dedicada a la mediación familiar –tal vez el único campo en que existe programas de postgrado en mediación. Pero dichos programas parecen un singular monumento a una práctica que en realidad está ausente, o a la defensiva, en el resto de nuestra vida. Piénsese, por lo pronto, en los diversos movimientos ciudadanos de los últimos tiempos. Trátese de la educación o del medioambiente, y al margen de cuán positiva o negativamente evaluemos cada uno de los puntos defendidos por los movimientos en cuestión, tienen como factor común el responder a o anhelar cierto modelo de democracia directa, inmediata; y las instancias de mediación, cuando las hay, tienen a venirse abajo con rapidez y a ser desprestigiadas por constituir escenarios en que se está cediendo.

Esto no es extraño si se piensa, por ejemplo, en el papel desempeñado por los medios sociales en la política contemporánea: puedo poner una encuesta en Facebook, y en pocos días lograr que miles de personas manifiesten su adhesión a una posición, con un inmediato “me gusta”, sin pasar por las arduas y muchas veces oscuras negociaciones de pasillo de la vieja política: lo inmediato parece no sólo más eficiente, sino incluso más transparente. A quienes han crecido con eso les debe parecer intolerable que, al margen de su encuesta de Facebook, haya que esperar uno o dos años más para tener una elección regular, y que dicha elección regular esté contaminada por todos los otros elementos de la política clásica, en lugar del carácter inmediato de una asamblea popular. No tarda así en que las posiciones se extremen, y acabamos pronto encontrándonos con el curioso fenómeno de que las iglesias se ofrezcan como mediadoras. Ahora bien, no es extraño ni está fuera de lugar que las iglesias se ofrezcan como mediadoras, como pacificadoras en situaciones extremas. Lo curioso es que esto aparezca como medida extraordinaria y como algo proveniente de fuera del campo político; y no para volver a unir a un país tras una guerra civil, sino para solucionar las más cotidianas tareas de la política. Que en el corazón de la actividad política estén los esfuerzos por mediar parece así completamente olvidado.

La ascendencia de Joel Robert Poinsett en José Miguel Carrera | Por David Muñoz Condell




Proemio
Joel Robert Poinsett, fue el primer protestante preeminente en llegar a Chile. En 1810, es comisionado por el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica James Madison como agente especial para Sudamérica, permaneciendo como tal de forma itinerante en Santiago  y en Buenos Aires respectivamente, donde participó activamente en el proceso independentista de Chile y Argentina.
El 24 de febrero de 1812  se convierte en el primer cónsul en presentar sus credenciales ante el General José Miguel Carrera, donde se le rinden los honores correspondientes a un ministro penitenciario.
El protestantismo de Joel Robert Poinsett quedo de manifiesto al presentar el 11 de julio de 1812 un proyecto de constitución política, documento que postulaba el artículo relativo a la religión, donde se decía  “que la religión del Estado de Chile será la apostólica y católica” y se omite la palabra “romana”. Con lo cual dejaba abierta la posibilidad del ingreso de otras confesiones cristianas. La influencia de Joel Robert Poinsett  llego a tal grado que aconsejó en la creación del escudo patrio y en el cual el cónsul demostró su influjo calvinista,  pues se coloca en el escudo de la patria vieja la inscripción de fe de los protestantes ginebrinos “POSTA TTENEBRAS LUX-AUTOCONSILIO, AUTENSE” después de las tiniebla la luz.

La reflexión misiológica: creencia, experiencia, extructura | Por Samuel Escobar



Este tema corresponde al Capítulo 8 del libro "Tiempo de Misión" de Samuel Escobar.  Publicado con el  permiso del autor

Las notas del Protestantismo popular que los misiólogos católicos han venido destacando no son realmente las características del Protestantismo clásico que surgió en el siglo 16. En honor a la verdad histórica no podemos decir que las iglesias luteranas o calvinistas se caracterizasen por la movilización de todos los creyentes para la misión, por el carácter popular de su membresía y sus pastores o por el celo evangelizador. Aunque muchos evangélicos latinoamericanos, y también muchos pentecostales, vean a Lutero y Calvino como figuras patriarcales de su historia espiritual, en realidad los antecesores inmediatos del Protestantismo latinoamericano  fueron los pietistas, los moravos y los metodistas del siglo 18, precursores del gran movimiento misionero evangélico que iba a florecer en el siglo 19. Es importante recordar que en estos movimientos hay claros antecedentes del movimiento pentecostal que ha florecido durante el siglo veinte.[i]

Así pues, cuando se trata de imaginar la misión cristiana en el siglo 21 cabe plantearse las preguntas ¿Qué pueden aprender los evangélicos latinoamericanos de sus antepasados en la fe? y también ¿qué pueden aprender de ese Protestantismo popular que se ha multiplicado?  Si se observa las creencias y forma de vida de los evangélicos latinoamericanos, el parentesco con los pietistas, moravos y metodistas - nuestros padres en la fe - es más evidente que el que podamos tener con Lutero y Calvino - nuestros abuelos en la fe. Sin embargo, generalmente invocamos más a los abuelos que a los padres. La revisión de nuestra herencia puede ser un factor importante cuando, mirando al futuro, consideramos el desafío misionero específico que se nos plantea en el umbral del siglo veintiuno: la participación latinoamericana en la misión cristiana a escala global. Este examen histórico clarifica una cuestión importante para la misión: la relación entre creencia sobre el contenido de la fe, experiencia de la fe  y estructura para la propagación de la fe, tal como se ha dado en las diversas formas del Protestantismo.

Protestantismo popular y misiología católica | Por Samuel Escobar



Este tema corresponde al Capítulo 7 del libro "Tiempo de Misión" de Samuel Escobar.  Publicado con el  permiso del autor

La expansión misionera del Protestantismo en América Latina ha tenido efectos diversos sobre la Iglesia Católica Romana. Por un lado la presencia dinámica de una fuerza religiosa alternativa tuvo como efecto un éxodo de católicos nominales hacia las filas de las iglesias protestantes. Otro efecto, sin embargo, fue el de desatar un proceso de autocrítica, que se ha manifestado en forma oficial en los útimos años, y que puede decirse que ha contribuido a fortalecer el Catolicismo en la región. Caso típico fue el del Perú donde según un historiador jesuita, ya a comienzos de siglo, Protestantismo y Liberalismo se constituyeron en retos que influyeron sobre la Iglesia: "la urgencia de enfrentar el mundo moderno, aunque fuera de una forma tímida y restringida, y pactar con los grupos modernizantes de la sociedad peruana fue en buena parte una reacción contra esos retos."[1] 

Protestantismo latinoamericano en el contexto de una iglesia local | Por Samuel Escobar


En este trabajo voy a explorar los aportes que puede darle a nuestro esfuerzo interpretativo del hecho protestante latinoamericano el mirarlo desde la perspectiva misiológica. La misiología es una aproximación interdisciplinaria a la comprensión de las formas en que el mensaje cristiano ha cruzado fronteras y ha alcanzado pueblos y culturas. Esta visión toma las comunidades cristianas existentes en su proceso de formación, como parte de un más amplio proceso global que lleva más de veinte siglos. Las formas diversas de catolicismo y protestantismo, o de Cristianismo Oriental son momentos diversos de esta multifacética historia. Ahora en el fin de siglo este proceso global ha experimentado lo que el misiólogo Andrew Walls llama el gran viraje del Cristianismo hacia el Sur. La práctica y vigencia de la fe cristiana ha declinado en Europa y está en crisis en Norteamérica, mientras asistimos al crecimiento inusitado de formas contextuales e independientes de Cristianismo en África, Asia y América Latina, lo mismo que entre las poblaciones marginales y las minorías étnicas de Europa y Norteamérica, al cual pueden sumarse casos en Europa Oriental. La ciencia histórica, las ciencias sociales y la investigación bíblica nos permiten apreciar las ambigüedades y falencias de este vasto proceso pero la perspectiva global confirma también para nosotros la verdad del dicho de Jesús de que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

Dinamismo misionero evangélico

Desde esta perspectiva el pueblo evangélico latinoamericano aparece como un conjunto de comunidades cristianas con vocación misionera que en su forma de vivir el Evangelio y comunicarlo ha resultado un instrumento más adecuado que la institución cristiana mayoritaria establecida en el continente, para el cumplimiento de la misión. Por un lado, el protestantismo evangélico se siente siempre “en estado de misión”, viendo el territorio latinoamericano como campo que hay que evangelizar. Llevada a su extremo esta postura ha cerrado los ojos al hecho histórico de la existencia del catolicismo y ha tenido tendencia a considerar el campo como si fuese totalmente pagano. Algunos factores que contribuyen a esta actitud son el voluntarismo propio de la acción misionera, especialmente la anglosajona, y una visión simplista de la historia de la iglesia que por momentos adquiere caracteres sectarios. Es la idea de que “aquí no había nada auténticamente cristiano hasta que llegamos nosotros”.

Calvino Vivo | Por Ariel Corpus

Calvino Vivo. A propósito de Un Calvino latinoamericano para el siglo XXI. Notas personales, de Leopoldo Cervantes-Ortiz


El año pasado en todo el mundo las iglesias de tradición reformada conmemoraron los 500 años del natalicio del reformador franco-ginebrino, Juan Calvino. Sin duda, estos festejos se visualizaron en los cultos que los creyentes tuvieron a bien realizar en diversos países. En México las iglesias reformadas, llamadas presbiterianas, también se unieron a estas fiestas de diversas maneras. A raíz de tal conmemoración la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, tuvo a bien incluir en varios números de El Faro, su órgano oficial, algún escrito relacionado con el legado del reformador, así como noticias y actividades al respecto. Sin embargo, hay que advertir que la reflexión sobre Calvino no es reciente, ya que a pesar de la coyuntura ha existido el interés de algunos intelectuales calvinistas por traer a colación el legado histórico que representan, desde una visión adecuada al contexto latinoamericano. Tal es la virtud del texto que presenta Leopoldo Cervantes-Ortiz(México, El Faro-CUPSA-Centro Basilea-Federación de Iglesias Protestantes Suizas, 2010).

La figura de un Calvino latinoamericano irremediablemente inquieta a un lector cuyo tema de interés es el protestantismo, pues en México no se puede entender la presencia protestante si se omite el legado calvinista. Sin embargo, como bien señala el autor, hay muchas formas de acercamiento a Calvino, “…el de Spurgeon, el de Kuyper, el de Barth, el de Moltmann, el de Lukas Vischer, o incluso el de Gerardo Nyenhuis”. Esta diversidad no es reciente, pues obedece a posiciones teológicas divergentes entre sí, ya que los procesos que han vivido las iglesias de tradición reformada han dado a luz una multiplicidad de presbiterianismos fundamentalistas y conservadores. Creo que esto sucede por tratarse de un personaje sumamente polémico y que ha sido tachado de muy diversas maneras desde diferentes trincheras: como el padre del capitalismo, como un autoritario o incluso como un intolerante.

Con el espíritu de la Reforma rumbo a Lausana 2010 | Por Alexander Cabezas


El 31 de octubre 1517, es la fecha que se conmemora la Reforma Protestante. Este hecho nos recuerda el gesto de aquel monje agustino, doctor en teología, quien luego de un proceso de reflexión y lucha interna, decidió exponer sus ideas. Su intención original era convocar a un debate teológico con los eruditos de su tiempo. ¡Estos fueron sus famosas 95 tesis! Lo cierto es que Lutero jamás imaginó que las verdades expuestas en esas cartillas, no solamente tendrían valor para el círculo académicos de ese entonces, sino que saltarían como bandadas de palomas puestas en libertad, impactando a todas las esferas de la iglesia y el pueblo, hasta nuestra actualidad.

Monumento Internacional de la Reforma, Ginebra, Suiza
Claro está, la reforma no inició con Lutero; fue un proceso que empezó a gestarse siglos atrás por distintos movimientos conformados por hombres y mujeres disconformes con las influencias que dejó el emperador Constantino. Este hombre se había convertido al cristianismo y en el año 313 promulgó un edicto de tolerancia religiosa hacia los cristianos. Dichas acciones pronosticaban el cese de casi 300 años de persecución y el advenimiento a tiempos de paz; pero en realidad era el presagio de nuevas artimañas que amenazaban con destruir la identidad de la Iglesia. Como reacción a esta alianza: “Iglesia e imperio”, se empezó a notar cambios que en nada contribuían a fortalecer las bases del cristianismo, mientras la iglesia se marchitaba por la aridez de su trato.
 
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