Por René Padilla, Ecuador y Argentina
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El apóstol Pablo escribe esta carta a una iglesia profundamente afectada por la división. En su primera carta dirigida a la iglesia en Corinto pone énfasis en la división causada por rivalidades respecto a líderes, división de la cual ha recibido noticias de “algunos de la familia de Cloé”: Pablo, Apolos Cefas, Cristo (1:11-12). Sin embargo, también hay división por diferencias económicas entre creyentes ricos y creyentes pobres (ver 11:17-22). Evidentemente, en esa iglesia hay un grupo que se beneficia de la riqueza material de la ciudad, un puerto próspero. Uno de los propósitos de la segunda carta a esa iglesia es animarla (especialmente al sector más pudiente) a contribuir a la colecta que él está levantando en las iglesias del mundo gentil para los creyentes pobres en Jerusalén, colecta a la cual hace referencia en Romanos 15:26. Para esto usa una serie de argumentos, varios de los cuales son básicos para lo que podría denominarse una
teología de la generosidad, cuya clave es la gracia (caris, 8:1, 4, 6, 7, 9, 16, 19; 9:8, 14, 15), es decir, el amor inmerecido. Los argumentos son los siguientes: