Por Harold Segura, Colombia y Costa Rica
"Y añadió dirigiéndose a todos: Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz cada día y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que entregue su vida por causa de mí, ese la salvará"
Lucas 9:23-24
(La Palabra, Sociedad Bíblica de España, 2010)
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| Imagen: Pixabay |
¿Olvidarnos de nosotros mismos? ¿Cargar una cruz? ¿Perder la vida? Al parecer, estas son tres invitaciones inadmisibles si las vemos dentro de la actual lógica del éxito personal y de la excelencia competitiva. Se nos enseñó a ser los primeros y a nunca ceder a ese antojo.





