Columnistas y comentaristas sostienen en estos días que el voto de los Evangélicos no se puede determinar dadas sus peculiares características. Esto sorprende porque justamente para esto se supone que existen cientistas sociales o analistas políticos, no para que se resistan a investigar o nieguen la existencia de un fenómeno, sino precisamente para explicarlo.
En Europa y los países con larga tradición protestante, la cuestión del pensamiento político de las iglesias no presenta gran puzzle. En EEUU es conocido el importante sector evangélico que se define republicano-derechista, y el signo de interrogación surge a partir de explicar cómo es que algunos de estos grupos votaron por el Presidente Barack Obama en las pasadas elecciones de 2008 y 2012.



