Por Juan Stam, Costa Rica
Cristo habla a la
congregación de Éfeso, Una iglesia activista, sin amor
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Efesios 2: 1 – 7:
1 Escribe al ángel de la iglesia de Éfeso:
Esto dice el que tiene las siete estrellas
en su
mano derecha
y se pasea en medio de los siete candelabros de oro:
2 Conozco tus obras,
tu duro trabajo y tu perseverancia.
Sé que no puedes soportar a los malvados,
y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles
pero
no lo son;
y has descubierto que son falsos.
3 Has perseverado y sufrido por mi nombre,
sin
desanimarte.
4 Sin embargo, tengo en tu contra
que has
abandonado tu primer amor.
5 ¡Recuerda de dónde has caído!
Arrepiéntete
y vuelve a practicar las obras que hacías al principio.
Si no te arrepientes,
iré y quitaré de su lugar su candelabro.
6 Pero tienes a tu favor
que
aborreces las prácticas de los nicolaítas,
las cuales yo también aborrezco.
7 El que tenga oídos,
que
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Al que salga vencedor
le
daré derecho a comer del árbol de la vida,
que
está en el paraíso de Dios.
Cristo se había presentado a Juan con dos propósitos
especiales: comisionarle para una tarea profética (1.17-19) y dirigir
personalmente un mensaje a cada congregación por nombre. A partir de la visión de sí mismo que ha dado
al profeta, y las palabras que le ha dirigido, el Hijo de hombre le asigna a
Juan su primera misión: "Escribe al ángel de la iglesia de
Éfeso". Esta frase va a repetirse
siete veces, con el nombre de cada congregación; ninguna comunidad de fe
quedará sin una Palabra de su Señor. La fórmula
"esto dice" (Tade legei) ocurre unas 330 veces en la Lxx como
introducción de solemnes declaraciones proféticas (Peake; Lilje). Según Lilje,
en los tiempos del NT también se usaba en proclamaciones reales.[1]