Por Harold Segura, Colombia y Costa Rica
"…¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Jesús le contestó: El primero es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas"
Marcos 12:28-30
(La Palabra, Sociedad Bíblica de España, 2010)
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La expresión
amar a Dios pareciera formar parte de la retórica religiosa de otras épocas. Para algunas personas, a Dios lo aman los místicos extravagantes o las místicas soñadoras. Pero, hoy, ¿amar a Dios? No. Hoy se aman las cosas tangibles, visibles y efectivas. Se ama, por ejemplo, el
éxito, y se da todo por alcanzarlo; se ama la seguridad económica, y se pierde todo por tenerla; se ama (se idolatra) el poder y se entrega todo con tal de arrebatárselo a quien lo tenga. Son
amores que matan (como canta Sabina) y que hacen matar (ya los imperios políticos de todos los tiempos lo han demostrado).