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¿Discapacidad?

Por José Chacón, Costa Rica
Imagen: Pixabay
Este artículo (transcripción de una charla dada el 19 de julio de 2015 en Interludio) tiene dedicatoria, es una especia de carta teológica. Esta carta teológica es para mi hijo y para mi mamá.

Como papá de un niño que nació con malformaciones congénitas he tenido que enfrentarme a la vida de fe, a la Biblia y a la espiritualidad pensada para él. Más recientemente mi mamá adquirió (esperemos que de forma temporal) ciertas discapacidades (no puede tragar, no puede caminar, habla con dificultad), producto de varios aneurismas. Estas dos experiencias me impulsaron a hacer este recuento de todo lo que he venido pensando acerca de la discapacidad desde una perspectiva bíblica y cristiana.

Carne, ¿qué te hiciste? Pregunta teológica en Navidad

Por Harold Segura, Colombia y Costa Rica 

Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain

En Navidad celebramos la Encarnación de Dios:

“Y la Palabra se encarnó y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, la que le corresponde como Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad”. (Juan 1:14 La Palabra-BLP)

Y, según el Evangelio de Mateo, el nombre del niño que nació es Emmanuel, que significa Dios con nosotros (Mateo 1:23). Son relatos henchidos de carne, de la carne bajo la cual Dios decidió visitarnos y hacerse como uno de nosotros. Porque al Creador no le bastó dialogar con sus criaturas, sino que quiso hacerse igual a ellas y experimentar “en carne propia” la humanidad que había creado.

El Dios que quiso ser bebé, Una meditación navideña

Por Juan Stam, Costa Rica
Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain
Para los que creemos profundamente en la deidad de Jesucristo y estamos convencidos de que él era (y es) Dios, nos resulta algo difícil reconocer también su plena humanidad. La primera herejía cristológica, que el Nuevo Testamento asocia con el Anticristo, es la de negar que Jesucristo ha venido en carne (1 Jn 4:3; 2 Jn 7). Aunque nos pueda parecer muy espiritual y santo exagerar exclusivamente el carácter divino de Jesús y minimizar o negar su humanidad, y muchos tenemos algo de esa tendencia, de hecho es un error gravísimo. El Nuevo Testamento enseña que Jesús es tan Dios como el Padre, pero también tan humano como cualquier de nosotros. De hecho, más humano, porque no tenía nada del pecado que nos deshumaniza a nosotros.

Cuando Juan 1:14 declara que "el Verbo fue hecho carne", al escoger la palabra "carne" enseña en una forma muy enfática la plena identificación de Cristo con nuestra humanidad. El término "carne" sugiere nuestra debilidad como seres humanos, nuestra vulnerabilidad y aun nuestra inclinación hacia el pecado. Y esa es la naturaleza humana que el Verbo eterno quiso asumir al nacer entre nosotros. No nació con alguna naturaleza humana privilegiada, inmune a la tentación y las angustias de nuestra vida humana, como una especie de "Superman" o ángel divino que sólo aparentaba ser humano. Él era realmente humano, era "carne".

Por una Navidad con sentido

Por Víctor Rey, Chile y Ecuador
Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain

Hoy la Navidad sufre una gran distorsión en su real sentido. Cuando pensamos en la Navidad inmediatamente vienen a nuestra mente Santa Claus o el Viejito Pascuero, los regalos y toda la fiebre consumista que se forma en torno a esta festividad. Urge hoy encontrar el verdadero sentido y compartirlos entre los cristianos y cristianas y vivirlo con los más empobrecidos, los más vulnerables y los que se encuentran sin esperanza.

Estamos viviendo el tercer milenio, las expectativas y la realidad de nuestro pueblo, siguen estando marcadas por los signos de la anti- vida y por ende de los anti- valores del anti-reino. Las profundas desigualdades sociales, las contradicciones socio económicas y la desesperanza de los más necesitados están marcando el paso de los inicios de este tercer milenio en latinoamericano.

Dios humanado | Día 16: Adviento 2017

Por Harold Segura, Colombia y Costa Rica

Adviento, Esperanza que transforma
Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación
 «Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob; y Jacob fue padre de José, que fue el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. Así que hubo en total catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce desde la deportación hasta el Cristo».
Mateo 1.15–17 - NVI

Varios asuntos de la genealogía que nos presenta el Evangelio Según Mateo captan nuestra atención (1.1.17). El primero es su simetría; aparecen tres grupos de catorce generaciones cada uno. Otro es la omisión de algunos reyes que existieron entre Jorán y Ozías (1 Reyes 8.24). Uno más, y el más extraño para las costumbres orientales, es que nombra a cuatro mujeres: Tamar, Rahab, Ruth y la mujer de Urías. Resulta extraño porque los derechos mesiánicos legales se establecían por la línea paterna. Más llamativo aún es que las mujeres mencionadas eran extranjeras… y algunas de dudosa reputación moral.

La solidaridad como sentido más profundo de la Cruz

Por Juan Stam, Costa Rica
Imagen: Pixabay -  CC0 Public Domain
2 Corintios 5:21; Gal 3:13 [1]

Con razón dijo Pablo que la cruz es una locura y un escándalo (1 Cor 1:18-23); si su "irracionalidad" no nos escandaliza, no hemos comenzado a entender su significado.  La tradicional teoría de "substitución" (yo debo dinero en el almacén pero un amigo lo paga en mi lugar; estoy preso bajo sentencia de muerte, pero un amigo me visita en la celda, cambiamos de ropa, yo salgo libre y el amigo muere en mi lugar) es una simplificación que traiciona los datos bíblicos, y hace de la muerte de Jesús una crasa injusticia (Camus, Bernard Shaw, Domenic Crossan). La muerte de Cristo no puede entenderse como una transacción externa y objetiva, una especie de intercambio o trueque.

El Dios discapacitado | Por Nicolás Panotto

Nancy Eiesland
Así se titula el libro de la teóloga Nancy Eiesland -quien nació con una discapacidad congénita-, el cual representa un sueño que ella tuvo de joven, en el que vio a Dios acercársele en silla de ruedas. Ese sueño la llevó a reflexionar profundamente sobre la identificación de Dios con las y los discapacitados/as, y sobre cómo se redefine el sentido mismo de encarnación a la luz de su experiencia y corporalidad. La pregunta es: ¿qué significa que Dios se hace cuerpo desde la perspectiva de la discapacidad?

Teología en tiempos de incertidumbre - III Parte: El Dios débil | Por Ulises Oyarzun

Imagen: Pixabay
Después de contemplar la encarnación de Dios en una persona llamada Jesús, donde el trascendente se hace inmanente y el "Todopoderoso" tiene todo el poder para hacer justamente lo contrario, hacerse un feto y morir. Pues si no hubiese muerto en la cruz, de todas maneras en algún momento hubiese muerto.

No sé qué tanta seguridad podemos abrogarnos los humanos de entrar en el corazón mismo del misterio llamado Dios y describirlo como quien describe un sapo en disección. Juan resume en el prólogo de su evangelio una creencia propia del Antiguo Testamento: "A Dios nadie le ha visto nunca" Juan 1;18.

En lo humano anda Dios | Por Harold Segura C.

"Entró el ángel a donde estaba ella y le dijo:
–Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Al oírlo, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué clase de saludo era aquél.
El ángel le dijo:
–No temas, María, que gozas del favor de Dios" (Lucas 1:28-30)

María se desconcierta ante el anuncio del ángel. Su desconcierto es comprensible: un ángel la invita a estar alegre (por lo general estos seres celestiales y los que pretenden serlo son muy serios y de figura circunspecta), le asegura que está llena de gracia (esto era normal en los sacerdotes varones, pero no en las mujeres laicas y jovenes) y le confirma que Dios está con ella (bueno, de esto sí estaba segura María aún antes de la llegada del ángel).

"¿Qué clase de saludo es este?" pregunta ella con natural curiosidad. ¿Qué le está pasando a Dios? ¿Acaso ha decidido hacerse humano y usar su vientre para tal locura?

La Navidad: Nuestra paradoja salvadora | Por Juan Pablo Espinoza

Cuando nos enfrentamos al misterio de la Navidad, acudimos a un momento y a una imagen sugerente: Dios se hace niño, se hace pobre, se hace limitación. En este desarrollo, queremos comprender cuál es el verdadero sentido de la Navidad, y cuál es la repercusión que tiene para nuestra vida cristiana hoy.

En primer lugar vamos a estudiar el simbolismo y el imaginario teológico del ‘niño’. Estos dos conceptos, expresan una realidad que se ‘dice’ desde un lenguaje metafórico o simbólico, el cual funciona como una puerta al misterio de Dios. El simbolismo del ‘niño’ lo leeremos desde Isaías: “Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá” (Is 11,6)

La imagen que el profeta utiliza, habla de la plenitud de los tiempos, la era mesiánica que se inaugura desde la figura tierna de un niño[1] que conduce los destinos de la creación, representada en el mundo animal. No es una imagen portentosa, en el sentido del persona que se presenta, sino que es una paradoja, ya que el que guía los destinos ahora es un niño, un débil y necesitado de todo.

Nació Jesús... La fiesta que falta celebrar | Por Josaphat Jarpa

Los relatos que se dan del nacimiento de Jesús desde los textos Bíblicos de Mateo y Lucas, como así de las tradiciones posteriores, nos dicen que Jesús nació en un contexto de completa vulnerabilidad, Hijo de una Madre “Soltera”, el evangelio de Lucas lo sitúa en un pesebre, un lugar de comida de animales del campo, y el relato en Mateo nos dice incluso que sufrió persecución, siendo movidos en plena etapa de embarazo, huyendo a otro País para poder sobrevivir.

Misma realidad que viven hoy tantos migrantes en América Latina, huyendo del “Poder asesino”, para buscar un mejor vivir o simplemente sobrevivir, muchos de ellos niños y niñas, que no logran la misma suerte de Jesús, sino que son muertos, otros apartados de sus padres para ser vendidos a través de la trata de personas y vivir como objetos de consumo.

En el relato de Lucas señala además que fue acompañado por campesinos [Pastores], sujetos alejados de la urbe, alejados del templo, de un lugar sin lugar, Mateo añade la visita de unos “Sabios del Oriente” o “Reyes Magos” extranjeros con otras creencias, otras culturas, realizando un acto intercultural, de compartir una fiesta.

Navidad, la esperanza desafiante de una palabra encarnada | Por Pablo Rivera



Ortega y Gasset, (1883-1955) filósofo y ensayista español, escribió una vez que la “palabra es sólo aire”; en alguna medida tenía razón, ya que para que se emita alguna palabra, es necesaria la inspiración y expiración de este, sin embargo, existen una serie de otras variables que hacen de que se puedan escuchar las palabras. Les invito a reflexionar acerca de una Palabra especial y alguna de sus características desde el evangelio de Juan 1:1-4,14.

Comenzando a leer, el texto deja en evidencia la primera característica de esta Palabra especial. “La Palabra ya existía, estaba junto a Dios y era Dios”; aquí queda manifiesta su pre-existencia, siendo esta antes de la materia, del tiempo y de la historia, y no sólo existía, sino que estaba en comunión con la Deidad, en una profunda comunión, tan plena que le permite a Juan expresar que la Palaba y Dios son uno. Esta palabra es una, pre-existente, comunitaria y divina.

 
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