Adviento, Esperanza que transforma
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| Dibujo de Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación |
Mateo 15.32–33 - NVI
¡He aquí un predicador diferente! A él le interesa el bienestar espiritual de su auditorio, pero no por eso deja sin atender sus necesidades físicas y materiales, como el cansancio que los agobia después de una extenuante jornada o el hambre que los acosa. Él no quiere despedirlos como lo han hecho otros maestros de la fe: que se vayan con hambre, aunque se desmayen, pues se han ido llenos de palabras que satisfacen el alma.
La homilética de Jesús (el arte de su predicación) no se concentra exclusivamente en las filigranas de la retórica discursiva. Él habla bien y llama la atención por su fina pedagogía, pero hablar bien es también actuar en concordancia con lo que se predica. Él tiene genuino interés en lo que dice (es palabra de salvación), pero igual interés en las necesidades de quienes escuchan lo que él dice. Por eso no quiere despedirlos con hambre.






