En busca de un sueño tallaron la piedra;
En busca de un sueño Dios vino a la tierra.
- Silvio
Rodríguez
Como los
reyes… a rey muerto, rey puesto.
La iglesia[2] ha muerto para muchas
personas, sólo se observan movimientos automáticos y espasmódicos del difunto.
Algunos/as opinan que no, que la iglesia sigue viva y que debe seguir siendo el
estandarte absoluto de la Verdad absoluta para el mundo entero, tal como lo ha
hecho por dos milenios… Otros/as piensan que la iglesia no puede morir
definitivamente, pero que tampoco debe seguir viva del modo que lo ha estado.
En el
presente artículo me interesa compartir algunas reflexiones sobre aquello que
puede ser fundamental para un cambio vital en el Cuerpo de Cristo, para que no
sea un cadáver violento o irrelevante, en medio de un mundo radicalmente
necesitado y cambiante.






