Por Harold Segura
El pasado 1 de
abril se realizaron en Costa Rica las elecciones para la segunda vuelta
presidencial. Los candidatos fueron Fabricio Alvarado, del PRN, Partido Restauración Nacional
(movimiento cristiano evangélico) y Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (PAC).
En la mañana de las
elecciones llegó muy temprano desde Panamá al aeropuerto Juan Santamaría de
Costa Rica, mi respetado amigo Rolando Hernández, quien por varios años fuera
el presidente de la Alianza Evangélica de
Panamá. A su llegada, declaró para un canal de televisión que había venido para
aprender de la experiencia costarricense (daba por sentado que Fabricio Alvarado
ganaría la contienda) y aplicar las lecciones a su partido panameño, llamado Acción Democrática Nacional.



















